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El Movimiento Cireneos inauguró este jueves cuatro nuevas viviendas de la Comunidad San Cono, ubicada en Raigón. Las unidades integran un conjunto de ocho casas construidas en el marco del programa Rancho Cero, en un terreno cedido por la Diócesis de San José, situado detrás de la capilla de la localidad.

El responsable de Cireneos, el padre Juan Andrés “Gordo” Verde, destacó el proceso desarrollado para conformar la comunidad y el trabajo realizado para seleccionar a las familias que accederán a las viviendas. Explicó que uno de los principales objetivos fue cuidar la integración de los nuevos residentes y favorecer una convivencia adecuada en el lugar.

Verde señaló que el proceso llevó más tiempo del previsto debido a la cantidad de solicitudes recibidas y a la necesidad de evaluar las situaciones de las familias interesadas. En ese sentido, remarcó el trabajo de los equipos de Rancho Cero y Cireneos, así como la colaboración de quienes ya forman parte de la comunidad.

El responsable del movimiento también agradeció al obispo de San José, monseñor Fabián, por haber cedido el predio para desarrollar el proyecto. Según expresó, el terreno podría haberse destinado a otros usos, pero ahora se transforma en un pequeño barrio que permitirá a varias familias contar con una vivienda.

Una de las personas que recibió una de las unidades es Jenny Álvarez, quien vivirá allí junto a sus dos hijas. La beneficiaria definió la entrega como una oportunidad para independizarse, reorganizar su vida familiar y continuar adelante con la crianza y educación de las niñas.

“Es una alegría para independizarnos y volver a armarnos como familia las tres, salir adelante y educar a mis hijas de la mejor manera posible”, expresó.

Álvarez contó que, tras una separación, había regresado a vivir con sus padres en Raigón, quienes la ayudaron durante ese período. También señaló que su hermana colaboró para que pudiera realizar un curso de auxiliar de servicio, mientras atravesaba una etapa en la que no tenía empleo.

La posibilidad de acceder a la vivienda llegó a través del proyecto de Cireneos. Durante el proceso de construcción, además de participar en las instancias vinculadas a la iniciativa, pudo colaborar en algunas tareas, como la pintura y el trabajo de encofrado.

A esa oportunidad se sumó recientemente la obtención de un empleo, un cambio que, según manifestó, contribuye a mejorar su situación y la de sus hijas. Para Álvarez, contar con una casa propia dentro de la comunidad representa un paso importante para construir una nueva etapa de su vida.

La inauguración de estas cuatro unidades constituye un nuevo avance en el desarrollo de la Comunidad San Cono, que prevé un total de ocho viviendas. El proyecto busca brindar soluciones habitacionales a familias que atraviesan distintas dificultades, mediante un proceso que contempla tanto la construcción de las casas como la integración de sus futuros residentes al entorno comunitario.

Autor: flegarralde