Suicidio en Uruguay: una problemática atravesada por múltiples factores
Un informe analiza la incidencia de la soledad, las relaciones violentas, las dificultades económicas y las barreras de acceso a la salud mental en un país que presenta la tasa más alta de América Latina.
Uruguay presenta la tasa de suicidios más alta de América Latina, con 19 muertes cada 100.000 habitantes, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud Pública (MSP). En el continente americano, solamente Guyana y Surinam registran cifras superiores, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cuyo promedio es de 9,2 fallecimientos cada 100.000 habitantes.
Durante 2025, en Uruguay se registraron 668 muertes por suicidio. El 79% correspondió a hombres y el 21% a mujeres. Las personas mayores de 80 años, principalmente hombres, constituyen el grupo más afectado por los fallecimientos, mientras que los intentos de suicidio son más frecuentes entre adolescentes mujeres de 15 a 19 años. Las autoridades sanitarias también expresaron preocupación por la situación de niños de entre 10 y 14 años.
La ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, señaló que detrás de cada cifra hay una persona, una familia y una comunidad afectadas. Asimismo, las autoridades advirtieron que la leve disminución registrada en 2024 no debe interpretarse como un cambio consolidado de la tendencia.
Un análisis publicado por BBC Mundo, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, abordó distintos factores que contribuyen a comprender la situación uruguaya, a partir de testimonios de especialistas y personas vinculadas a programas de atención y prevención.
Uno de los aspectos señalados es la soledad. Según un estudio realizado por una consultora privada para el MSP, el 24% de la población se encuentra en el nivel más alto del índice de soledad, una proporción que casi duplica el promedio mundial mencionado en el informe. Especialistas de la Universidad de la República explicaron que la soledad no implica necesariamente estar físicamente aislado, sino experimentar una falta de conexión significativa, pertenencia o redes de apoyo.
También se identifica el silencio que rodea a la salud mental y las dificultades para pedir ayuda. El estigma y la vergüenza pueden llevar a que las personas oculten su sufrimiento o eviten hablar de lo que les sucede con familiares, amigos o profesionales. En ese sentido, la ministra Lustemberg destacó la importancia de transmitir que es posible pedir ayuda y que nadie tiene por qué atravesar una situación de sufrimiento en soledad.
Otro factor es el acceso a la atención especializada. Aunque Uruguay incorporó la atención psicológica al sistema público de salud, persisten dificultades para acceder a determinados profesionales, especialmente en el interior del país. El informe señala, por ejemplo, que en Las Piedras hay una sola psiquiatra en el sistema público, según lo informado por el coordinador de un centro de atención. Desde el Instituto Nacional de la Juventud también se reconocieron diferencias territoriales en la disponibilidad de servicios.
La directora del INJU, Eugenia Godoy, indicó que mejorar el acceso a la atención constituye uno de los desafíos pendientes. Entre las medidas planteadas por el MSP se encuentran reducir los tiempos de espera para las consultas psiquiátricas y fortalecer el seguimiento de las personas que realizaron intentos de suicidio.
Las relaciones violentas también forman parte de los factores analizados. Especialistas advierten que la violencia psicológica puede tener consecuencias prolongadas sobre la autoestima y el bienestar emocional. A su vez, las situaciones de abuso durante la infancia y la adolescencia pueden aumentar el riesgo de autolesiones y conductas suicidas. Estas circunstancias deben analizarse junto con las desigualdades sociales y económicas que atraviesan distintos grupos de la población.
Por otra parte, la incertidumbre sobre el futuro puede generar sentimientos de estancamiento y falta de perspectivas. Las dificultades para acceder a una vivienda, lograr estabilidad laboral o alcanzar independencia económica pueden profundizar el malestar, especialmente cuando las personas no encuentran oportunidades para desarrollar sus proyectos.
Los especialistas destacan que la prevención requiere respuestas que contemplen tanto la atención sanitaria como los vínculos familiares, las redes comunitarias y las condiciones de vida. También subrayan la importancia de generar espacios de diálogo en los que las personas puedan expresar su sufrimiento y buscar ayuda sin temor a ser juzgadas.
En Uruguay, quienes necesiten apoyo pueden comunicarse con la Línea de Prevención del Suicidio, disponible las 24 horas, a través del *0800 0767 o 0767 desde celulares.
Fuente / Montevideo Portal
flegarralde
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