
Estudio revela que exposición a metales en bebés afecta su desarrollo cerebral y conducta
La investigación vincula el plomo o zinc con ansiedad y falta de atención. Científicos urgen proteger a recién nacidos de estos elementos.
La exposición a metales comunes presentes en el ambiente durante los primeros años de vida puede tener efectos duraderos en la conducta y el desarrollo cerebral, incluso más de una década después.
Un estudio realizado por Science Advances establece que existen dos períodos críticos durante los cuales la exposición simultánea a distintos metales se asocia con mayores alteraciones conductuales a futuro: entre las semanas 4 y 8, y entre las 32 y 42 posteriores al nacimiento.
Para precisar en qué momentos el cerebro en desarrollo es más vulnerable a factores ambientales, investigadores del Mount Sinai analizaron dientes de leche caídos de forma natural y los combinaron con técnicas de imagen cerebral. Entre los metales estudiados se encuentran el plomo, el zinc, el manganeso y el magnesio.
El trabajo incluyó a 489 niños, de los cuales 395 completaron evaluaciones de comportamiento y 191 participaron en estudios de resonancia magnética.
Los resultados muestran que niveles más altos de exposición a combinaciones de metales se relacionan con mayores dificultades vinculadas a la ansiedad, la atención y el estado de ánimo, especialmente en los períodos identificados como más sensibles.
Una de las autoras del estudio, Manish Arora, advirtió que, dado que la exposición a metales puede producirse a través de la alimentación, el agua o el entorno doméstico, las políticas sanitarias y las regulaciones ambientales podrían orientarse con mayor precisión para proteger a embarazadas y recién nacidos.
Con información de EFE.
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