
Expo Osaka: Uruguay cautiva a Japón con carne, vino y candombe
El país desplegó su potencial agroexportador y cultural con un evento que combinó negocios, sabores y música en una potente carta de presentación ante el mundo.
El país desplegó su potencial agroexportador y cultural con un evento que combinó negocios, sabores y música en una potente carta de
presentación ante el mundo.
En el elegante Grand Prince Hotel de Osaka Bay y en el marco de la Exposición Universal de Osaka 2025, donde Uruguay celebró su Día Nacional, más de cien asistentes —entre empresarios, autoridades y representantes de más de veinte países— participaron de un encuentro empresarial que puso en el centro la calidad, sostenibilidad y trazabilidad de los productos uruguayos.
La cita fue liderada por el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, quien remarcó la solidez del país como proveedor confiable de alimentos de alta calidad, con fuerte compromiso con el desarrollo sustentable y la cooperación internacional.
El evento fue coorganizado por Uruguay XXI, el Instituto Nacional de Carnes (INAC) y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), a través de las marcas sectoriales Uruguay Beef y Uruguay Wine. En este contexto, se destacaron las oportunidades de negocios en dos sectores clave del modelo agroexportador uruguayo: la carne y el vino.
“Nuestra propuesta de valor está en la calidad diferenciada, la sostenibilidad y la innovación. Uruguay es un referente mundial en producción natural, trazable y responsable”, señaló Fratti ante un auditorio ávido de conocer más sobre las ventajas competitivas del país.
Carne y vino: embajadores de excelencia
El momento culminante del encuentro fue una experiencia gastronómica de alto
nivel con un menú que incluyó cortes premium de carne exportados a Japón
como lomo, bife ancho y lengua vacuna, preparados por los chefs expertos en
parrilla Jean Carlos Oyano y Koichi Miyashita. Este último producto, la lengua,
marcó un hito al ser recientemente incorporado al exigente mercado japonés.
La degustación fue acompañada por una cuidada selección de más de 20
etiquetas de vinos uruguayos provenientes de las bodegas nacionales Santa
Rosa, Compañía Uruguaya de Vinos de Mar, Familia Deicas, Garzón, Familia
Traversa, Spinoglio, Cerro Chapeu, Finca Las Violetas, Bracco Bosca, Castillo
Viejo, Bouza, Mederos y Pisano. Estos vinos, que van desde el emblemático
Tannat hasta cepas como Cabernet Sauvignon, Albariño y Pinot Noir, fueron el
maridaje perfecto para los sabores de la carne uruguaya.
Ambos productos representan una síntesis del modelo agroexportador
uruguayo: carne natural criada a cielo abierto sin hormonas ni antibióticos, y
vinos trazados y georreferenciados que han recibido prestigiosos
reconocimientos internacionales.
Con más del 93 % de su superficie apta para uso agropecuario y abasteciendo
a 30 millones de personas en el mundo con alimentos seguros, nutritivos y
sostenibles, Uruguay se posiciona como un actor global confiable en la
transformación de alimentos. La trazabilidad total del ganado y la vitivinicultura,
el respeto por el medio ambiente y la innovación tecnológica lo respaldan.
Música y cultura para cerrar con identidad
Más allá del ámbito comercial, la celebración fue también una poderosa
expresión cultural. La música y la danza uruguaya conquistaron el escenario
con la vibrante actuación del Quinteto Barrio Sur, liderado por Hugo Fattoruso
—ganador del Grammy— y Albana Barrocas. Los acompañaron los referentes
del candombe Mathías Silva, Wellington Silva y Guillermo Díaz Silva, junto al
percusionista japonés Tomohiro Yahiro y las bailarinas Liz Aguirre y Naomi
Kromberg, integrantes de la premiada comparsa Cuareim 1080.
“Es un orgullo y una responsabilidad estar aquí”, expresó Fattoruso. Por su
parte, Mathías Silva, tamborilero de linaje y director de Cuareim 1080, confesó
que actuar en Japón era “cumplir un sueño de toda la vida”.
La participación de Uruguay en la Expo Osaka 2025 fue una muestra clara de
su capacidad para combinar competitividad productiva con una identidad
cultural sólida. A través de su carne, vinos y música, el país se presentó como
un socio confiable y con una propuesta de valor sustentada en la calidad,
sostenibilidad e innovación.