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La terapia CAR-T logró eliminar los rastros de cáncer en niños uruguayos que no contaban con otras alternativas de tratamiento.

Terapia CAR-T avanza en Uruguay: seis pacientes ya fueron tratados y se proyecta extenderla a adultos.

La terapia CAR-T logró eliminar los rastros de cáncer en niños uruguayos que no contaban con otras alternativas de tratamiento.

Terapia CAR-T avanza en Uruguay: seis pacientes ya fueron tratados y se proyecta extenderla a adultos.

Con apenas seis años, Sebastián Fasana atravesó una dura batalla contra un agresivo linfoma de Burkitt. Tras varias sesiones de quimioterapia, un autotrasplante de médula ósea y dos recaídas, los médicos comunicaron a su familia que ya no existían tratamientos convencionales capaces de detener el avance de la enfermedad, que incluso había comprometido su cerebro.

En ese momento surgió una última alternativa: la inmunoterapia CAR-T, una técnica de avanzada que recién comenzaba a aplicarse en Uruguay. Más de un año después, Sebastián volvió a llevar una vida normal. Asiste a la escuela, juega al fútbol, practica danza y los estudios médicos no detectan rastros del cáncer.

Su caso integra los primeros resultados obtenidos por la Fundación Pérez Scremini con esta innovadora terapia. Hasta el momento, seis pacientes de entre 6 y 23 años fueron tratados y todos alcanzaron la remisión de la enfermedad. Además, otros cinco accederán al procedimiento en los próximos meses.

La terapia CAR-T consiste en extraer linfocitos T del propio paciente, modificarlos genéticamente en un laboratorio para que reconozcan y destruyan las células cancerosas y volver a infundirlos en el organismo. Todo el proceso demora entre ocho y doce días y requiere un estricto monitoreo médico durante la primera semana.

El proyecto comenzó a gestarse en 2012, cuando el oncólogo pediátrico y fundador de la Fundación Pérez Scremini, Ney Castillo, conoció los primeros resultados internacionales de esta técnica. A partir de allí impulsó su desarrollo en Uruguay junto a especialistas extranjeros, entre ellos el investigador Darío Campana, y con apoyo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Tras varios años de capacitación, una inversión cercana al medio millón de dólares y la habilitación del Ministerio de Salud Pública, Uruguay logró convertirse en uno de los pocos países de la región capaces de producir y aplicar esta terapia en su propio territorio, reduciendo significativamente los tiempos de espera y los costos frente al envío de muestras al exterior.

Cada tratamiento tiene un costo aproximado de 100.000 dólares, por lo que la Fundación Pérez Scremini recurre a recursos de amparo para obtener el financiamiento. Hasta el momento, la Justicia hizo lugar a todos los planteos presentados para pacientes uruguayos. Un sexto caso, correspondiente a una joven argentina, pudo concretarse gracias a una campaña solidaria.

Si bien los resultados obtenidos son altamente alentadores y en todos los pacientes tratados no se detecta presencia de la enfermedad, los especialistas prefieren hablar de remisión. Explican que deberán transcurrir al menos cinco años de seguimiento para poder confirmar una curación definitiva.

La terapia CAR-T está aprobada en Uruguay para determinados tipos de leucemias y linfomas de células B, mientras que a nivel internacional también ha demostrado eficacia en algunos casos de mieloma y continúa siendo evaluada para otros tipos de cáncer mediante ensayos clínicos.

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